No sé cómo se llama, porque no conservo la revista donde vino, pero es como un laberinto con círculos cada vez más pequeños, que con pulso y paciencia hay que embocar las 3 bolitas en el medio.
Muchas veces me entretuve con él... y todavía puedo embocarlas!
¡Muchas Gracias al amigo Omar-citus por compartir la tapa donde vino el laberinto!